Las olas de calor extremo que afectan a gran parte de España y otras regiones del hemisferio norte no solo incrementan los riesgos de golpe de calor o deshidratación, sino que también están asociadas a un aumento significativo de enfermedades urinarias, según alertan urólogos y expertos en salud pública.

Varios hospitales y centros de atención primaria han registrado en las últimas semanas un incremento de hasta un 30% en las consultas por infecciones del tracto urinario (ITU), cálculos renales y cistitis, especialmente entre personas mayores, mujeres y niños.

Hay que tener en cuenta que el calor intenso favorece la deshidratación, lo que reduce la producción de orina y propicia un ambiente ideal para la proliferación de bacterias en el sistema urinario. Además, la concentración de minerales en la orina aumenta, lo que puede favorecer la formación de piedras en el riñón.

Entre los síntomas más reportados por los pacientes se encuentran dolor o ardor al orinar, urgencia urinaria, molestias abdominales y, en casos más graves, fiebre o sangre en la orina. Muchos casos podrían prevenirse con una hidratación adecuada, especialmente en los días de más calor.

Grupos de riesgo y prevención

Las mujeres, debido a su anatomía, son más propensas a sufrir infecciones urinarias. Los niños y ancianos, que a menudo no perciben la sensación de sed o no beben suficiente agua, también están particularmente expuestos.

Desde el Ministerio de Sanidad, se recomienda:

  • Beber al menos dos litros de agua al día.
  • Evitar el consumo excesivo de bebidas azucaradas o con cafeína.
  • Orinar con frecuencia y no retener la orina.
  • Usar ropa interior de algodón y mantener una buena higiene íntima.

La prevención es clave. En verano, no basta con protegerse del sol: también hay que cuidar la salud urinaria, que muchas veces pasa desapercibida hasta que surgen complicaciones.

La incidencia podría aumentar

Con el cambio climático intensificando las temperaturas extremas, los expertos advierten que este tipo de patologías podría volverse más común en los próximos años. Investigaciones en curso buscan establecer vínculos más claros entre el clima y los trastornos del sistema urinario, con el objetivo de mejorar las campañas de prevención y diagnóstico temprano.