Cada vez vemos más personas en tratamiento por cáncer que se mantienen en mejores condiciones al seguir haciendo deporte, no sólo con mejor fortaleza mental y psicológica, también físicamente, las personas que hacen ejercicio durante el tratamiento oncológico suelen tener mejores marcadores en las analíticas de revisión, responden mejor al tratamiento y tienen recuperaciones más rápidas y más probabilidad de supervivencia y de evitar recaídas tras superar el cáncer.

Un nuevo estudio de la Universidad Edith Cowan ha encontrado la razón: las mioquinas, proteínas que segregan los músculos al hacer ejercicio, pueden inhibir el crecimiento tumoral e incluso ayudar a combatir activamente las células cancerosas.

Aunque se habían propuesto varios mecanismos para explicar el efecto supresor de tumores que producía el ejercicio, se había prestado poca atención a las mioquinas, a pesar de que el músculo esquelético se activa mucho durante el ejercicio, lo que produce aumentos repentinos de mioquinas. En el estudio, midieron los niveles séricos de las mioquinas en reposo antes y después del ejercicio, y el efecto de este suero rico en mioquinas, sobre el crecimiento de las células del cáncer de próstata.

La composición corporal se evaluó mediante absorciometría de rayos X de energía dual (DXA) y la fuerza muscular mediante el método de una repetición máxima (1RM). Se recogió sangre en ayunas al inicio y después del ejercicio, y se midieron los niveles séricos de mioquinas: SPARC, OSM, decorina, IGF-1 e IGFBP-3.

Se midió el crecimiento de la línea celular de cáncer de próstata DU145 con suero basal y post intervención y al analizar las muestras de sangre antes y después del programa de ejercicios, encontraron que los niveles de mioquinas habían aumentado en los 3 meses, y que eran capaces de inhibir el crecimiento de células cancerosas y estimular a las células T del sistema inmune a eliminarlas.

Los resultados mostraron que se redujo el peso corporal, la masa grasa y el porcentaje de grasa corporal, mientras que el porcentaje de masa magra o muscular, aumentó al igual que la fuerza a lo largo de la intervención. Los niveles séricos de OSM y los niveles séricos relativos de OSM, aumentaron en comparación con el valor inicial. Se observó una reducción significativa en el índice celular DU145 y la tasa de crecimiento después de aplicar el suero post ejercicio en comparación con el suero basal normal.

Estos resultados no implican que el ejercicio sea la cura contra el cáncer, los investigadores han dejado muy claro que se deben seguir los tratamientos oncológicos recomendados en cada tumor, el ejercicio es una ayuda, y que se puede aconsejar a los pacientes que hagan deporte, especialmente si tienen sobrepeso y obesidad. No sólo para conseguir perder peso, también por su efecto sobre el estado de ánimo y para ayudar al cuerpo a generar una respuesta natural anticancerígena, aunque es necesario más estudios para comprender este mecanismo supresor de tumores.

Fuente: Nacional Center for Biotechnology Information