La Sociedad Internacional para la Continencia define la incontinencia urinaria como la pérdida involuntaria de orina que ocasiona un problema social o higiénico para el paciente.

La incontinencia tiene una prevalencia importante en nuestra sociedad, en el primer mundo, y en España se calcula que más de cuatro millones de personas padecen este problema.

Es cierto que todavía hay muchas personas que asocian la incontinencia con la edad ya que parece que es un trastorno que el tiempo produce y que no tiene solución. No es así. La incontinencia afecta a hombres, a mujeres, niños y tiene soluciones siempre y cuando sea bien diagnosticada. Para ello, los médicos de familia deben preguntar a sus pacientes si padecen esta patología y, o bien utilizar los medios que tienen a su alcance o sino remitirlos a los especialistas; a los urólogos o a los ginecólogos. Cada tipo de incontinencia tiene su tratamiento y podemos definir básicamente tres tipos de incontinencia.

En primer lugar está la incontinencia de urgencia, es decir cuando el paciente tiene una necesidad imperiosa de ir a orinar porque sino se lo haría encima y por lo tanto va corriendo a un servicio para poder orinar. En segundo lugar tenemos la incontinencia de esfuerzo, que es aquella que afecta a las personas que por debilidad de los músculos del suelo pélvico, al hacer algún esfuerzo abdominal; toser, andar, coger peso… tienen escapes de orina. Y en tercer lugar está la llamada incontinencia por rebosamiento, que es cuando se produce una obstrucción por la salida de la orina, la vejiga está llena y digamos que rebosa orina con cualquier esfuerzo o cualquier movimiento. También hay combinaciones de estos tres tipos de incontinencia, cada una de ellas tiene su diagnóstico y su tratamiento específico.

La prevención es muy importante, para ello empezamos con las cosas más elementales: los hábitos de vida, los hábitos higiénicos, los hábitos sociales, evitar la obesidad, evitar el tabaquismo, evitar los partos traumáticos…, y siempre hacer los ejercicios necesarios después del parto y antes para que esta musculatura no se resienta. Cuando ya tenemos el problema establecido y no va con tratamientos, evoluciona y no ha podido ser prevenido, entonces tratamos de poner soluciones.

La solución empezaría primero con reforzar esa musculatura. Para ello tenemos ejercicios y los aparatos necesarios para hacer esos ejercicios, tenemos la estimulación del suelo pélvico y numerosas posibilidades de tratamiento conservador, que resuelve el problema en muchos casos. Si esto no ha sido así, tendremos que recurrir a los fármacos. Sobretodo la incontinencia de urgencia tiene fármacos eficaces para poder tratar, y si tampoco se soluciona con los fármacos, la incontinencia de urgencia puede quedar resuelta con la inserción en la musculatura de la vejiga de toxina botulínica o con lo que se llama neuromodulación.

La neuromodulación, coloquialmente llamado marcapasos de la vejiga, no es más que colocar un estimulador en la raíz nerviosa que controla la micción y esto modula la propia micción. Este estimulador va unido a una pila que dura muchos años, manteniendo la micción de este paciente de forma correcta.

En la incontinencia de esfuerzo, es decir aquella que se produce con la tos, con el esfuerzo, etc., como hemos dicho antes, la mayor parte de las veces es por la debilidad de esta musculatura, y lo que hacemos es colocar unos slings, unas mallas que hacen de soporte de la uretra y que hacen que no se produzcan estas fugas cuando hay un esfuerzo. Estas mallas se colocan debajo de la uretra y hacen de soporte, permitiendo que el esfínter esté cerrado y no permita las fugas de orina.

En otros casos, cuando tampoco se ha podido o no han sido efectivas estas mallas, podemos recurrir a lo que se llama esfínter urinario artificial. El esfínter urinario artificial digamos que hace lo  que hace el esfínter natural, pero este esfínter natural está dañado y entonces colocamos este nuevo esfínter artificial, que va situado con un manguito en la uretra, y está unido a un reservorio con líquido y a un botón. Externamente no se ve nada, pero su funcionamiento es muy básico. Este manguito en la uretra está cerrado y cuando el paciente tiene la vejiga llena y tiene ganas de ir al servicio, no tiene más que apretar el botón; esté manguito se vacía, se vacía la vejiga, y así el paciente ha tenido una micción normal y entre micción y micción no ha tenido fugas.

Debe de buscarse siempre la mejor opción de tratamiento para el paciente incontinente, mejorar su calidad de vida debe ser nuestro objetivo. La incontinencia no debe de ocultarse, el ocultarlo no es una solución, sino que debemos dar opciones al paciente para poder solucionar el problema.

Para solucionar estos problemas de incontinencia cuentas con un equipo de profesionales en el Hospital San Rafael, en el servicio de urología donde con privacidad y profesionalidad tratarán tu problema de incontinencia.

Doctor Eldiberto Manuel Fernández Fernández