El cáncer de próstata es el tumor más común entre los hombres en España, con más de 25.000 nuevos casos diagnosticados cada año, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Este aumento constante en la incidencia del cáncer de próstata en las últimas décadas ha subrayado la importancia de la detección precoz como una herramienta fundamental en la lucha contra esta enfermedad. Sin embargo, un reciente estudio publicado en The British Medical Journal ha reavivado el debate sobre la eficacia y las posibles consecuencias adversas de los programas de cribado masivo.

La controversia del sobre diagnóstico

El estudio en cuestión sugiere que desde la implementación masiva de los programas de cribado en los años 80, podría haberse producido un sobre diagnóstico significativo del cáncer de próstata en Europa. Según los autores, algunas de las lesiones detectadas mediante estos cribados no habrían evolucionado hacia un cáncer clínicamente relevante. En otras palabras, es posible que algunos hombres hayan sido tratados por una enfermedad que nunca habría representado un riesgo real para su salud.

Este sobrediagnóstico podría llevar a tratamientos innecesarios, lo que, a su vez, puede tener un impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes. La cirugía, la radioterapia y otros tratamientos para el cáncer de próstata pueden tener efectos secundarios significativos, como incontinencia urinaria, disfunción eréctil y otros problemas de salud a largo plazo. Además, el uso de recursos sanitarios para tratar a pacientes que podrían no haber necesitado intervención también plantea preocupaciones sobre la eficiencia del sistema de salud.

La importancia de los cribados: opinión de los expertos

A pesar de las preocupaciones planteadas por el estudio, los expertos en oncología insisten en que los cribados de cáncer de próstata siguen siendo una herramienta vital para la detección temprana de la enfermedad. La detección precoz permite identificar el cáncer en sus etapas iniciales, cuando es más tratable y las probabilidades de supervivencia son más altas.

«No podemos dejar de hacer los cribados,» afirman los expertos, subrayando que la detección temprana sigue siendo crucial para salvar vidas. Aunque reconocen los riesgos de un posible sobrediagnóstico, argumentan que la alternativa —no realizar cribados— podría llevar a un aumento en los casos de cáncer avanzado, que son mucho más difíciles de tratar y tienen peores pronósticos.

«Un paciente ayer me decía que no entendía muy bien cuál es el problema del sobre diagnóstico en el cáncer de próstata a raíz del artículo de el periodico El Mundo sobre la publicación del British medical journal. Me decía si lo tienes pues lo tienes… y tiene razón, pues ése es precisamente el fondo de la cuestión: el problema no es saber de más, el problema es si se sobretrata al paciente que tiene un tumor que no pone en peligro su vida. Y lo que no dice el artículo es que hemos mejorado mucho en tratamientos no agresivos e incluso la vigilancia activa de tumores que no matan. “El problema no es que las armas las cargue el diablo, es que las dispara un ignorante” comenta el doctor Fernando González-Chamorro.

«El artículo trata sobre el cribado del cáncer de próstata que ha condicionado, en su manejo de 40 años, un claro sobre diagnóstico y como consecuencia de ello una no clara mejora de la supervivencia. Y estando éso claro, es también indudable la mejora de la supervivencia de los pacientes de riesgo intermedio y alto con el diagnóstico precoz. Por tanto la población debe saber que no es lo mismo lo que debemos ofrecer a toda la población sin ninguna selección, que el cribado estratificado, osea por grupo de edad y de antecedentes, lo que hará posible encontrar de forma precoz esos cánceres de mayor riesgo y disminuir el sobre diagnóstico con las nuevas medidas que tenemos desde hace pocos años.

«Si tiene antecedentes de cáncer de próstata en hermanos o padre consulte con un urólogo antes de los 45 años. Si tiene entre 50 y 70 años y no ha ido nunca a un urólogo, hágalo, si tiene un cáncer de próstata seremos capaces de mejorarle significativamente su expectativa de vida y de calidad de vida». concluye el doctor González-Chamorro.

Balance entre beneficios y riesgos

El desafío, entonces, radica en encontrar un equilibrio adecuado. Los expertos abogan por un enfoque más personalizado en el cribado del cáncer de próstata, teniendo en cuenta factores de riesgo individuales como la edad, el historial familiar y la salud general del paciente. Este enfoque podría ayudar a reducir el riesgo de sobrediagnóstico y tratamiento excesivo, al tiempo que se mantiene la capacidad de detectar y tratar los cánceres potencialmente mortales en una etapa temprana.

Además, hay un llamado a mejorar las herramientas de diagnóstico para diferenciar mejor entre los cánceres de próstata agresivos que necesitan tratamiento inmediato y las lesiones de bajo riesgo que podrían ser monitorizadas de manera segura sin intervención.