La enfermedad de Peyronie es un trastorno benigno del pene que provoca la aparición de una curvatura anormal durante la erección. Esta curvatura se debe a la formación de una zona endurecida (placa) en el tejido que recubre los cuerpos del pene. Además de la curvatura, algunos hombres pueden notar dolor, acortamiento del pene o dificultad para mantener relaciones sexuales.
Aunque puede resultar alarmante, es importante saber que no es un cáncer, no es contagiosa y tiene tratamiento.
¿A quién afecta?
La enfermedad de Peyronie aparece con mayor frecuencia en hombres entre los 40 y 70 años, aunque puede presentarse antes. Se estima que afecta a varios millones de hombres en el mundo, pero muchos no consultan por vergüenza o por pensar que es “algo normal de la edad”.
En algunos casos se asocia a otras enfermedades del tejido conectivo, como la contractura de Dupuytren (endurecimiento de la palma de la mano).
¿Por qué se produce?
La causa exacta no siempre es clara, pero la explicación más aceptada es la siguiente:
Durante las relaciones sexuales, el pene puede sufrir pequeños golpes o microlesiones. En la mayoría de los hombres estas lesiones cicatrizan sin problemas, pero en algunos casos la cicatrización es anormal y se forma tejido duro, poco elástico. Ese tejido impide que el pene se estire de manera uniforme durante la erección, provocando la curvatura.
Factores como la edad, la genética, la diabetes, el tabaquismo o la hipertensión pueden aumentar el riesgo.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
Los síntomas varían de una persona a otra, pero los más habituales son:
- Curvatura del pene en erección (hacia arriba, abajo o hacia un lado)
- Dolor en el pene, sobre todo al inicio de la enfermedad
- Aparición de una zona dura o “bulto” al tocar el pene
- Acortamiento o estrechamiento del pene
- Dificultad para mantener relaciones sexuales
- Problemas de erección en algunos casos
Además del aspecto físico, el impacto emocional puede ser importante, generando ansiedad, inseguridad o evitación de la actividad sexual.
¿La enfermedad empeora con el tiempo?
La enfermedad de Peyronie suele evolucionar en dos etapas:
- Fase inicial o activa: puede durar varios meses. En esta fase puede haber dolor y la curvatura puede aumentar progresivamente.
- Fase estable: el dolor desaparece y la curvatura deja de empeorar.
No todos los casos evolucionan igual. En algunos hombres la curvatura es leve y no interfiere con su vida sexual, mientras que en otros puede ser más limitante.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico lo realiza el urólogo, generalmente con una entrevista clínica y una exploración física. En ocasiones se solicita una ecografía del pene, que permite ver la placa interna y valorar el estado de la erección.
Es fundamental consultar de forma precoz, ya que un diagnóstico temprano permite más opciones de tratamiento.
¿Qué tratamientos existen?
El tratamiento depende de la fase de la enfermedad, la intensidad de la curvatura y cómo afecta a la vida del paciente.
Tratamientos no quirúrgicos
En fases iniciales o en casos leves pueden emplearse:
- Medicamentos inyectados directamente en la placa para reducir la curvatura
- Dispositivos de tracción peneana, que ayudan a estirar el tejido
- Control del dolor y seguimiento médico
No todos los tratamientos “naturales” o suplementos que se anuncian en internet son eficaces, y muchos no tienen respaldo científico.
Tratamiento quirúrgico
Cuando la curvatura es importante y dificulta las relaciones sexuales, y la enfermedad ya está estable, puede indicarse cirugía. Existen distintas técnicas, y el urólogo elegirá la más adecuada según cada caso. En general, la cirugía ofrece buenos resultados funcionales, pero requiere una valoración cuidadosa.
¿Cuándo consultar al médico?
Se recomienda acudir al urólogo si:
- Aparece una curvatura nueva del pene
- Hay dolor persistente
- La curvatura dificulta o impide las relaciones sexuales
- Existe preocupación o malestar psicológico
- Hablar del problema de forma abierta con el especialista es el primer paso para solucionarlo.
La enfermedad de Peyronie es más frecuente de lo que se cree y no debe vivirse en silencio. Consultar a tiempo, recibir información fiable y conocer las opciones de tratamiento permite a muchos hombres recuperar una vida sexual satisfactoria y mejorar su bienestar emocional.
