Un reciente estudio multicéntrico realizado en Alemania ha demostrado el impacto positivo de la apalutamida en pacientes con cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración en la práctica clínica habitual. Los resultados del estudio confirman la eficacia del fármaco, similar a la observada en ensayos clínicos de fase III, como el ensayo Spartan.
El estudio observacional, dirigido por Axel Hegele, investigador del Departamento de Urología de la Universidad Philipps, incluyó a una cohorte de pacientes tratados con apalutamida en combinación con terapia de deprivación de andrógenos. Los hallazgos revelan que en el 74% de los casos, los niveles del antígeno prostático específico (PSA) se redujeron en más del 90%, y más de la mitad de los pacientes alcanzaron niveles de PSA por debajo de 0.2 ng/ml, un logro notable considerando que la mediana de PSA antes del tratamiento era más de 30 veces mayor.
Hegele destacó que las mejoras en los niveles de PSA fueron observables a los tres meses de tratamiento, con solo un 3% de los participantes experimentando progresión serológica inicial. Además, aunque casi el 20% de los pacientes desarrollaron metástasis durante la terapia, la supervivencia libre de metástasis alcanzó una mediana de 43 meses, lo que subraya el beneficio a largo plazo del tratamiento.
A pesar de que los pacientes del estudio presentaban características más adversas en comparación con los participantes del ensayo Spartan, como mayor edad y tumores más agresivos, el perfil de seguridad fue favorable. El 32% de los pacientes no reportó efectos adversos, y solo el 6% experimentó efectos secundarios de grado 3 o superior. No obstante, el 40% de los pacientes requirieron una reducción de la dosis para mejorar la tolerabilidad.
Estos resultados refuerzan el uso de apalutamida como una opción efectiva y bien tolerada para pacientes con cáncer de próstata resistente a la castración en un entorno clínico real.
¿Cómo actúa la apalutamida?
La apalutamida pertenece a una clase de medicamentos conocidos como inhibidores del receptor de andrógenos. Funciona bloqueando la acción de los andrógenos (hormonas masculinas como la testosterona) en las células del cáncer de próstata. Al hacerlo, impide que las células cancerosas reciban las señales necesarias para su crecimiento y proliferación, ayudando a retrasar la progresión de la enfermedad.
