Si a cualquier hombre se le pregunta por un cáncer vinculado a su órgano sexual, la mayoría nombrará el cáncer de próstata. Sin embargo, hay uno que se refiere directamente al pene. Sí, el cáncer de pene existe.
Su desconocimiento se explica fácilmente. El cáncer de próstata supone el 21% de los tumores que se diagnostican en España, siendo el más frecuente entre los hombres. Este tumor afecta a 25.000 españoles al año, especialmente los mayores de 60 años. En cambio, el cáncer de pene aparece en un hombre de cada 100.000 al año.
El cáncer de pene es una enfermedad poco común pero potencialmente mortal que se desarrolla en los tejidos del pene. Aunque el cáncer de pene es raro en los países desarrollados, es más común en regiones con prácticas culturales que aumentan el riesgo, como la falta de higiene y la circuncisión inadecuada.
La mayoría de los casos de cáncer de pene comienzan en las células escamosas que recubren el glande o la cabeza del pene. La enfermedad puede propagarse a otras áreas del cuerpo, incluyendo los ganglios linfáticos y los órganos internos.
Los síntomas iniciales del cáncer de pene pueden incluir manchas en el pene, cambios en la piel, engrosamiento de la piel, bultos o crecimientos, úlceras que no cicatrizan y dolor en el área genital. Estos síntomas pueden ser similares a los de otras afecciones, por lo que es importante consultar con el urólogo si se observa alguno de ellos.
El cáncer de pene se puede diagnosticar a través de una biopsia, donde se toma una muestra de tejido del pene para su examen bajo un microscopio. También se pueden realizar pruebas de diagnóstico por imágenes, como tomografías computarizadas o resonancias magnéticas, para determinar si la enfermedad se ha propagado a otros órganos.
El tratamiento del cáncer de pene depende de la etapa de la enfermedad y de la salud general del paciente. Las opciones de tratamiento pueden incluir cirugía para extirpar el tumor, radioterapia, quimioterapia o una combinación de estos tratamientos. En algunos casos, se puede recomendar una amputación parcial o total del pene.
Los hombres que no mantienen limpia el área por debajo del prepucio pueden acumular esmegma, una sustancia maloliente y blanca que se encuentra por debajo del prepucio. Prevenir el cáncer de pene implica practicar una buena higiene genital, el Instituto Nacional del Cáncer de EE UU indica que la circuncisión puede ayudar a prevenir la infección por VPH. Se trata de la extracción de una parte o todo el prepucio del pene. «Los hombres que no se sometieron a una circuncisión al nacer quizás tengan más riesgo de cáncer de pene», sugiere la web de este organismo norteamericano, aunque llevar una higiene adecuada es lo más importante.
Además, es importante practicar relaciones sexuales seguras y recibir pruebas regulares para detectar enfermedades de transmisión sexual. Las infecciones de transmisión sexual, como el virus del papiloma humano (VPH), también pueden aumentar el riesgo de cáncer de pene.
En resumen, el cáncer de pene es una enfermedad poco común pero grave que puede prevenirse mediante una buena higiene genital y una circuncisión adecuada. Si se observa alguno de los síntomas del cáncer de pene, es importante buscar atención médica de inmediato para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.

