El dolor pélvico crónico presenta características que le separan de otros dolores. Se localiza al nivel del abdomen inferior o pelvis y persiste durante al menos 6 meses. Puede presentarse de forma continua o intermitente, sin que se asocie a un proceso cíclico menstrual en el caso de las mujeres o al mantenimiento de relaciones sexuales. La compleja anatomía de la región que tiene huesos, músculos, fascias, vasos, nervios y vísceras determina signos y síntomas que, conforme avanza el tiempo, pierden sus características específicas y dificultan su diagnóstico.
Un paciente con síndrome de dolor pélvico crónico presenta un alto porcentaje de sintomatología que compromete al tracto urinario inferior lo que puede confundir tanto al médico general como al especialista, por lo que el diagnóstico debe hacerse con un equipo multidisciplinario de médicos para poder establecer el tratamiento más adecuado.
El origen del dolor crónico está asociado a cambios en las neuronas del sistema nervioso central que hacen que exista una hipersensibilidad central que explica la existencia de la percepción de un dolor crónico en ausencia comprobada de una dolencia periférica.
El síndrome de dolor pélvico crónico afecta actualmente en nuestro país al 30,9% de las mujeres y al 15,6% de los hombres de entre 18 a 65 años.
El síndrome de dolor pélvico crónico es más frecuente en mujeres, sin embargo el 50% de los hombres padecerá dolor pélvico en algún momento de su vida.
Síntomas del dolor pélvico crónico
- Dolor en el periné
- Dolor en un testículo o ambos
- Dolor al sentarse
- Dolor en el ano
- Dolor en el pene
- Dolor en el clítoris
- Dolor durante las relaciones sexuales
Todos ellos son los síntomas más frecuentes que experimentan los pacientes que lo padecen. La fisioterapia de suelo pélvico juega un papel fundamental en el equipo multidisciplinar necesario para el tratamiento del dolor pélvico crónico.
El Servicio de Urología del Hospital San Rafael utiliza la ecografía funcional del abdomen y el suelo pélvico, tanto para su valoración como para su tratamiento. La ecografía permite medir la separación de los rectos abdominales en una diástasis y comprobar qué ejercicio es el más conveniente, ver cómo se comporta el sistema de continencia a los esfuerzos, enseñar a hacer correctamente los ejercicios de Kegel, reeducar la contracción del transverso abdominal, ya sea en el postparto o para los pujos en el embarazo, y, en definitiva, adaptar los tratamientos a la necesidad y capacidad de cada paciente.
La Unidad de Fisioterapia de Suelo Pélvico forma parte de un gran equipo multidisciplinar, tal y como aconsejan las guías de práctica clínica de las distintas asociaciones de urología, ginecología y dolor, contando con el apoyo de los urólogos y cirujanos del Grupo Urológico San Rafael así como con otros profesionales de referencia como psicóloga, matrona y pediatra.

