Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Federal de São Carlos (Brasil) y publicado en la revista European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology ha identificado un nuevo factor clave en la salud pélvica: la grasa visceral. Según los hallazgos, el tejido adiposo profundo acumulado entre los órganos abdominales eleva en un 51% el riesgo de desarrollar incontinencia urinaria de esfuerzo.
El trabajo destaca que este incremento en el riesgo no se asocia al porcentaje de grasa corporal general ni al tejido adiposo localizado en las zonas más próximas al suelo pélvico. La correlación más significativa se detectó de forma específica en la masa grasa intraabdominal profunda.
Mecanismo de impacto e implicaciones clínicas
A diferencia de la grasa subcutánea, la acumulación visceral ejerce una presión intraabdominal continua sobre las estructuras de la cavidad pélvica. Este exceso de carga mecánica sobrecarga de forma constante la musculatura del suelo pélvico y el esfínter uretral, comprometiendo su capacidad de soporte y respuesta ante aumentos bruscos de presión, como los producidos al toser, estornudar o realizar esfuerzos físicos.
Asimismo, la grasa visceral destaca por su actividad metabólica y proinflamatoria, liberando citoquinas que pueden interferir en la calidad tisular y en la función neuromuscular del tracto urinario inferior.
Perspectivas para la práctica urológica
Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de incluir la evaluación de la composición corporal —y en particular la distribución del tejido adiposo— dentro del abordaje integral de la incontinencia urinaria de esfuerzo. La modulación de la grasa visceral mediante intervenciones nutricionales y ejercicio físico adaptado se consolida como una estrategia preventiva y complementaria fundamental junto con los tratamientos urológicos y la reeducación abdominoperineal habitual.
