La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una enfermedad muy frecuente en hombres a partir de los 50 años y una de las principales causas de síntomas urinarios como dificultad para orinar, necesidad frecuente de acudir al baño o sensación de vaciado incompleto de la vejiga. Cuando los tratamientos farmacológicos no resultan eficaces, puede ser necesario recurrir a la cirugía.
Hoy en día existen múltiples técnicas quirúrgicas, que van desde procedimientos clásicos hasta métodos mínimamente invasivos, cada uno con sus indicaciones, ventajas y limitaciones.
1. Resección transuretral de próstata (RTU-P)
Es la técnica quirúrgica más utilizada y considerada durante décadas el “estándar de oro”.
Se introduce un resectoscopio por la uretra y, mediante corriente eléctrica, se va retirando el tejido prostático sobrante.
- Ventajas: alta eficacia en la mejoría de los síntomas.
- Inconvenientes: riesgo de sangrado, necesidad de hospitalización de varios días y posibles complicaciones como la eyaculación retrógrada.
2. Enucleación prostática con láser (HoLEP, ThuLEP, GreenLight)
Se emplea energía láser para eliminar el tejido que obstruye la salida de la orina.
Tipos más extendidos: Holmium (HoLEP), Tulio (ThuLEP) o láser verde (GreenLight).
- Ventajas: menor sangrado, recuperación más rápida y aplicable incluso en próstatas de gran tamaño.
- Inconvenientes: requiere instrumental y formación específica; puede ser más costoso.
3. Prostatectomía abierta o robótica
Indicada en próstatas muy voluminosas (más de 80-100 gramos).
Se accede a la glándula mediante una incisión abdominal o con cirugía robótica.
- Ventajas: permite una resección completa del tejido.
- Inconvenientes: es la técnica más invasiva, con mayor riesgo de sangrado y recuperación más lenta.
4. Técnicas mínimamente invasivas
Dirigidas a pacientes con síntomas moderados y que buscan preservar la función sexual.
- Urolift®: implantes que retraen el tejido prostático para despejar la uretra.
- Rezum®: aplicación de vapor de agua para destruir el exceso de tejido.
- Aquablation®: uso de chorro de agua a alta presión guiado por robot.
- Ventajas: menos efectos secundarios, recuperación rápida, menor impacto en la eyaculación.
- Inconvenientes: resultados a largo plazo aún en estudio; no siempre sustituyen a las técnicas convencionales en próstatas muy grandes.
5. Embolización de arterias prostáticas
Es un procedimiento realizado por radiólogos intervencionistas.

Imagen correspondiente a una ecografía transrectal de la próstata. En el centro se presenta el tejido hiperplásico (HBP)
Consiste en obstruir selectivamente las arterias que nutren la próstata, provocando su reducción de tamaño.
- Ventajas: se realiza con anestesia local, sin necesidad de ingreso prolongado.
- Inconvenientes: no está indicado en todos los casos; requiere centros especializados.
Elección de la técnica
La elección depende de varios factores:
- Tamaño de la próstata.
- Edad y estado de salud general del paciente.
- Deseo de preservar la función sexual y la eyaculación.
- Disponibilidad de tecnología y experiencia del centro hospitalario.
Conclusión
La cirugía de la hiperplasia benigna de próstata ha evolucionado notablemente, ofreciendo alternativas más seguras, rápidas y adaptadas a las necesidades de cada paciente. Desde la clásica RTU-P hasta opciones innovadoras como el láser o la embolización, la tendencia actual es reducir las complicaciones y mejorar la calidad de vida, priorizando técnicas mínimamente invasivas siempre que sea posible.
Imagen pincipal de la Sociedad Española de Medicina Interna

