Una nueva técnica enfermera reduce un 56% las fugas en pacientes ostomizados en las semanas posteriores a la apertura del estoma. Las mayores expertas en ostomías de España, 300 enfermeras estomaterapeutas llegadas de todas las comunidades autónomas, han compartido en Madrid las últimas investigaciones en este terreno. Una de ellas es el estudio CONAN, una investigación en la que han participado 244 pacientes de más de 50 hospitales de todo el país y que demuestra que el uso de una nueva técnica reduce un 56% las fugas en los pacientes en las semanas posteriores a la práctica del estoma, una apertura artificial en el abdomen para recoger los desechos en una bolsa.

Los resultados de la investigación reflejan que el 67% de las personas ostomizadas recuperan el hábito de caminar o el 75% vuelven a salir de casa. En seis de cada diez casos también se reducen los problemas de la piel que rodea el estoma. El temor a las fugas es un foco de estrés, inseguridad y depresión para la persona que porta una bolsa de ostomía y puede conducir a la infelicidad y la introspección a pesar de que una ostomía mejora la vida -o literalmente la salva- en pacientes que padecen un cáncer, una enfermedad inflamatoria o problemas congénitos.

Por su parte, el Consejo General de Enfermería y el grupo de enfermeras estomaterapeutas de Cataluña han presentado el marco de competencias de la enfermera experta en estomaterapia, mientras que las enfermeras de los grupos regionales analizaron la situación de sus consultas en cada comunidad autónoma, así como las estrategias de registro de pacientes, complicaciones tras la cirugía, carga de trabajo de los profesionales sanitarios o educación del paciente. Algunos de estos trabajos enfermeros están contribuyendo de forma palpable al avance de las técnicas y el abordaje del paciente ostomizado.

Paciente “influencer”

Por otra parte, en el evento científico ha tenido un papel muy relevante el testimonio de una joven de 27 años que vive la ostomía con un optimismo y un amor a la vida que se plasma en el siempre teatralizado e idealizado mundo de las redes sociales. Anna Bellart sufrió un calvario de hospitalización y dolor hasta que una ostomía le salvó la vida. “Ahora vivo de verdad y la bolsa me hace más fuerte, diferente. Adoro el mar, nado a menudo, practico piragüismo y ahora soy feliz. Pero mi camino hubiera sido otro si no hubiera recibido los cuidados de una enfermera estomaterapeuta, Belén, que como experta en ostomía me ha ayudado a convivir con mis circunstancias”. @labarriguitadeanna es la cuenta de Instagram desde la que Anna comparte su ostomía sin complejos y ayuda a muchas personas a las que la noticia de que deben someterse a este tipo de cirugía les genera un profundo trastorno psicológico, anímico o puramente físico.

La falta de consultas de enfermería focalizadas en estomaterapia en algunas comunidades autónomas es una de las preocupaciones principales del Consejo General de Enfermería (CGE). José Luis Cobos, vicepresidente del CGE, ha manifestado en este encuentro, organizado de la mano de la compañía Coloplast, que “no puede ser que las personas que deben enfrentarse a una ostomía no puedan recibir o no los cuidados de una enfermera experta en estomaterapia en función de su lugar de residencia. Las administraciones deben comprender que, sin la ayuda de una enfermera experta en este terreno, la vida de muchas personas puede estar condicionada por las fugas, los problemas de la piel y que, en resumen, no pueda realizar actividades cotidianas sin miedo”.

FIGUS, La Fundación para la Investigación del Grupo Urológico San Rafael  ofrece una consulta gratuita con una experta estomaterapéuta en las instalaciones del Hospital San Rafael de Madrid.