El urólogo abarca muchos campos, por lo que su labor es realmente importante, incluyendo los riñones y sus estructuras adyacentes, las vías urinarias y el aparato genital masculino.
A veces hay que recordar que la Urología es una especialidad médico-quirúrgica que se ocupa del estudio, diagnóstico y tratamiento de las afecciones médicas y quirúrgicas del aparato urinario y retroperitoneo en ambos sexos y del aparato genital masculino sin límite de edad, motivadas por padecimientos congénitos, traumáticos, sépticos, metabólicos, obstructivos y oncológicos.
No es sólo algo de hombres. Su campo de actuación es la prevención, diagnóstico y tratamiento médico-quirúrgico de los procesos patológicos que afectan a las glándulas suprarrenales, riñón, retroperitoneo, uréter, vejiga, vesículas seminales, próstata, uretra, genitales masculinos (pene, testículos, epidídimos, deferente y patología de vecindad). Una visión integral de esta especialidad incluye diferentes áreas: Andrología, Urolitiasis, Endourología, Oncología, Urología funcional femenina y Urodinámica, Uropediatría, Trasplante Renal y Urología General que estudia el resto de las entidades nosológicas.
Un problema que tenemos es que sólo cuatro de cada diez hombres afirman acudir al urólogo al menos una vez al año, tal y como revela un sondeo realizado entre varones mayores de 45 años por FIGUS con Ipsos Digital. Los hombres son mucho más reacios a visitar al especialista en comparación con las mujeres, puesto que un 80% sí acude a su cita anual con el ginecólogo. En este sentido, la Fundación FIGUS advierte de que la concienciación sobre la necesidad de que los varones se hagan pruebas anuales para detectarlo de forma precoz todavía no acaba de arraigar entre la población masculina española, ya que sigue existiendo un tabú en torno a este tema. “Los hombres tenemos menor esperanza de vida que las mujeres, sobre unos cinco años, pero en muchas ocasiones podríamos prevenir las causas si tomáramos medidas para llevar una vida más saludable y acudiéramos con mayor asiduidad a visitar a los especialistas que pueden ayudarnos a prevenir y tomar conciencia sobre nuestra salud, como es el urólogo”, subraya Andrés de Palacio España, doctor especialista en Urología del Grupo Urológico de San Rafael.
La prevención continúa siendo la clave para frenar el avance de posibles enfermedades y prolon- gar la esperanza de vida de las personas.
En 2022, se diagnosticarán más de 62.000 cánceres urológicos en nuestro país, siendo el de próstata, con 30.885 casos, el que tendrá un mayor número de nuevos diagnósticos, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Tres de los cánceres más frecuentes son precisamente los de próstata, vejiga y riñón. En ellos, el urólogo juega un papel primordial y es necesario para detectar cualquier anomalía en el aparato urogenital. A pesar de que los avances en los tratamientos de las patologías urológicas y en las técnicas operatorias proporcionan un mejor diagnóstico para el paciente, la prevención continúa siendo la clave para frenar el avance de posibles enfermedades y prolongar la esperanza de vida de las personas. Fernando González- Chamorro, doctor especialista en Urología del Grupo Urológico de San Rafael, indica que la prueba del tacto rectal sigue causando respeto entre la población masculina, cuando en realidad ya no es el instrumento más significativo para revisar la próstata u otras dolencias masculinas.
De hecho, la biopsia fusión se ha convertido en un método de referencia para la detección de esta patología de una forma mucho más precisa y menos molesta para el paciente. La técnica consiste en trasladar con exactitud la imagen sospechosa de la resonancia magnética (RMN) previa a la biopsia, a la imagen ecográfica que se emplea durante la biopsia en tiempo real. Para ello, empleando un software específico, ambas imágenes se fusionan durante la biopsia y, de las lesiones identificadas en RMN y evaluadas de acuerdo con la escala de sospecha de malignidad, pueden obtenerse muestras con gran precisión.
Cáncer de próstata
El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en hombres y la segunda causa de mortalidad por cáncer en varones, sólo por detrás del de pulmón y el colorrectal, de acuerdo con datos de la Asociación Española Contra el Cáncer. Aproximadamente, fallecen 6.000 hombres al año por este cáncer y el riesgo de padecerlo aumenta con la edad del paciente.
Para prevenir el cáncer de próstata existen dos hábitos imprescindibles:
Uno es mantenerse activo físicamente para no desarrollar obesidad, evitando un perímetro abdominal superior a 102 centímetros, que es un factor relacionado con el incremento del riesgo de desarrollar un tumor en la próstata.
El otro es seguir una dieta saludable, que ayudará a evitar la obesidad y otras patologías como la diabetes o la hipertensión, factores de riesgo para el cáncer de próstata. Las revisiones periódicas son también fundamentales para su detección precoz. Lo conveniente es hacerlas con asiduidad a partir de los 50 años en pacientes sin síntomas o de los 45 años en pacientes con antecedentes familiares de cáncer de próstata.
Cáncer de vejiga y cáncer renal
El informe Las cifras del cáncer correspondiente a 2022, de la SEOM, informa de que, en 2020, fallecieron 4.423 hombres y mujeres por tumor maligno de vejiga, 2.116 personas por tumor maligno del riñón, excepto pelvis renal; y 1.588 por otros tumores malignos de las vías urinarias.
En 2022 se diagnosticarán 22.295 nuevos casos de cáncer de vejiga en nuestro país, una cifra que convierte a este tumor en el quinto con mayor incidencia en España. El síntoma más frecuente es la presencia de sangre en la orina (hematuria), lo que hace que el paciente acuda en seguida al médico y la mayoría de los casos se diagnostican cuando la enfermedad está localizada, prácticamente en un 90% de los casos. El desarrollo de este tipo de cáncer se relaciona con factores ambientales, con el consumo de tabaco como principal factor de riesgo, junto con la ingesta de alcohol y la exposición a la contaminación. Además, y por lo general, se aconseja beber mucha agua y llevar una dieta rica en frutas y verduras.
El abordaje inicial en cáncer de vejiga es común a todos los pacientes, realizando la resección del tumor para que después la histología defina si es infiltrante o no. “Pero, la diferencia fundamental está en aquellos que son infiltrantes, porque tienes que quitarle la vejiga al paciente”, avisa Fernando Lista, jefe de Sección de Endourología de MD Anderson Cancer Center Madrid. Lo habitual en estos casos es que, tras esta operación, se deba construir una bolsa, similar a la colostomía, con un segmento intestinal, llamada urostomía, en el 90% de los casos, salvo que no puedan por contraindicación quirúrgica o porque esté invadida la uretra, construyen una neovejiga, algo que no se tiende a hacer porque es más complejo y el postoperatorio es más complicado. Esta singular operación consiste en construir una “vejiga nueva” para el paciente. Con un segmento de intestino, se realiza una especie de bolsa, que después se une a la uretra y los uréteres para que esta nueva vejiga pueda realizar correctamente su función excretora.
En cuanto al cáncer de riñón, la prevención pasa igualmente por llevar unos hábitos de vida saludables, evitando el tabaco, la obesidad y la presión arterial alta. Mantener buenos niveles de azúcar y no abusar de los antiinflamatorios.
Cáncer de testículos
El cáncer de testículos, aunque con una incidencia mucho menor (se diagnostican 1.100 casos al año, según la AECC), es el tumor más común entre hombres de 20 a 34 años.
Aunque la prevención es difícil y se desconoce la causa exacta de su aparición, las revisiones en el urólogo, la exploración y, sobre todo, la autoexploración ayudan a detectarlo antes. La autoexploración a partir de la pubertad es imprescindible a la hora de prevenir y detectar un cáncer testicular, especialmente en aquellos casos en los que existen factores de riesgo como tumores previos, antecedentes familiares o testículo no descendido a la bolsa escrotal.
Cáncer de pene
El cáncer de pene es uno de los tumores más desconocidos para la población, lo que provoca que haya quienes incluso desconozcan su existencia. Ante cualquier señal de alarma como, por ejemplo, lesiones, enrojecimientos o la aparición de zonas abultadas, es fundamental acudir al urólogo, ya que, si se consulta demasiado tarde, puede que el cáncer sea ya incurable y comprometa la supervivencia del paciente. Uno de los principales factores de riesgo es el virus del papiloma humano (VPH), así como la edad, infecciones de la zona del glande o del prepucio que se producen de forma habitual, repetida o crónica, y el tabaco. También se ha comprobado que personas con múltiples parejas sexuales tienen más riesgo de desarrollar un cáncer de pene. Por lo tanto, en cuanto a prevención, se debe hacer hincapié en estos factores de riesgo.
La cirugía robótica ha supuesto un cambio muy importante en Urología. Mucho más que en otras especialidades, aunque también se utiliza en Cirugía General, en Ginecología, en Cirugía Torácica, etcétera, En Urología, el robot ha supuesto un cambio enorme, sobre todo, en la prostatectomía radical a la hora de convertir un procedimiento con un ingreso largo y con unas complicaciones funcionales importantes como disfunción eréctil o incontinencia urinaria de esfuerzo en un procedimiento mucho más corto, con muy poco sangrado, pocos días de ingreso y menos dolor. En manos experimentadas y con una técnica quirúrgica exquisita, la cirugía robótica posibilita mejorar las tasas de incontinencia y de disfunción eréctil postoperatorio.
El robot del mismo modo se utiliza en otras áreas de la Urología como, “por ejemplo, en la cirugía renal a la hora de operar tumores renales complejos o en la cirugía de vejiga para una cistectomía radical por tumor de vejiga”. En estos casos, esta tecnología permite convertir una cirugía muy agresiva en un procedimiento mucho menos agresivo para el paciente y con una tasa menor de dolor, de transfusión y de complicaciones.
Artículo publicado en IMmédico Hospitalario.

